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El equipo ya clásico que integran los dos José Luis Martínez -padre e hijo- ha vuelto a vencer esta mañana en el Campeonato de Sorda del Valle de Mena, en el norte de Burgos. La pareja ha logrado capturar dos becadas en su cazadero de toda la vida, en Maltranilla, a pocos kilómetros de su domicilio familiar.

El año pasado y la edición de 2014 eran sus últimos triunfos, hasta que hoy se hayan coronado como ganadores otra vez de este certamen que celebraba ya su cuadragésima primera convocatoria, que siempre ha organizado el Club de Caza y Pesca del Valle de Mena.

El equipo ganador se hizo con una de las dos becadas que logró, al quinto o sexto levante. Vieron otra a la que no pudieron disparar.

Los ganadores, en una imagen del año pasado y con su juez.

Los dúos formados por Francisco Gómez y Carlos Cambra, y por Fabián de Pablos y Nicolás Ortiz –segundo y tercer clasificados respectivamente- también abatieron dos becadas, pero la clasificación final se resolvió por orden de llegada al punto de control.

Las ocho parejas inscritas en la competición consiguieron hacerse con un total de diez becadas. Solo dos equipos han llegado al final de la competición de vacío.

La lluvia ha acompañado durante toda la mañana a jueces y cazadores, aunque la meteorología no les ha supuesto grandes dificultades. La buena densidad de sordas en los montes meneses, especialmente tras la nevada, hizo que las muestras y los levantes fueran abundantes. Avistaron un número sensiblemente mayor de sordas que el que finalmente se contabilizó como piezas capturadas

Al regreso a la sede del Club de Caza y Pesca del Valle de Mena, en la localidad de Villasana, todos pudieron reponer fuerzas con alimentos y bebidas. Hubo premios para la totalidad de competidores y jueces.

Competidores y sus jueces:

  1. José Luis Martínez y José Luis Martínez (2 sordas). Maltranilla- Ungo. Juez: Mikel Vadillo
  2. Francisco Gómez y Carlos Cambra (2 sordas). Llano. Juez: José Luis Marroquín
  3.  Fabián de Pablos y Nicolás Ortiz (2 sordas). El Cabrio. Juez: Jesús Alonso
  4. José Ramón Zabaleta y Ion Barainka (2 sordas). Vallejo. Juez: Borja García
  5. Jesús Martínez y Carlos Peña (1 sorda). Espandillas. Juez: José M. Rodríguez
  6. José Alejos y Alberto Alejos (1 sorda). La Mata. Juez: Mikel Ureta
  7. Jorge Álava Amezola y Yosu Álava Urraburu (ninguna captura). Ro. Juez: Odei Varela
  8. Eduardo Reina y José Emilio Reina (ninguna captura). Santecilla- Opio. Juez: Horacio Dias

 

 

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Tal como se aprobó en la asamblea general ordinaria de este club celebrada el 25 de junio, el próximo viernes -8 de diciembre- se celebrará la cuadragésimo primera edición del campeonato social de sorda del Valle de Mena. Así, ese día solo podrán cazar en este acotado quienes participen en la competición.

Os recordamos que quien esté interesado en el campeonato debe inscribirse por parejas, y con un juez (socio también), en nuestras oficinas.

Además, el día anterior –jueves, 7 de diciembre– está prohibida cualquier actividad cinegética en el Valle de Mena.

Recordamos a todos los socios de este club de Caza del Valle de Mena que es ilegal comenzar a cazar hasta las 8:30 horas de la mañana de los días hábiles. La jornada cinegética está limitada hasta las 17:30 horas.

Hemos recibido algunas quejas respecto a que hay quien no respeta los horarios de inicio.

Así,  la guardería redoblará esfuerzos para identificar y sancionar a los infractores. Los socios también pueden notificar en nuestra oficina quienes son los infractores y las matrículas de los coches que estén aparcados en zonas de caza antes de la hora sin que el conductor esté allí. Debemos practicar la caza en igualdad de condiciones para todos los socios y sin tomar ventajas sobre los animales. Respetar la hora de inicio es crucial e innegociable.

Además, hacemos hincapié en la obligatoriedad de portar el brazalete identificativo del Club y la tarjeta en la que esta sociedad le acredita que puede cazar en el acotado. Ambos deben recogerse también en la oficina.

 

Ars venandi

 

Ciervo en la ladera del Zalama.

M. Hernández Sánchez-Barba, catedrático de Historia de América y cronista oficial del Valle de Mena
“A mi hijo Mario, cazador en los montes de Mena”

El juego es parte integral de la cultura y debe ser entendido como una manifestación de sus creencias y valores, porque sus convenciones y reglas tienen relación directa valiosísima con normas morales en fondo social, que no pueden apreciarse fácilmente y por eso se discuten.

Mario Hernández Sánchez-Barba

El historiador Johan Huizinga, en su sugestiva obra ‘Homo ludens’ (1938), analizó los códigos de conducta de los hombres e iba lejos al afirmar que toda sociedad es un juego y que en él se encuentra el «principio vivo de toda civilización». El ilustre historiador holandés parafraseaba una sentencia de Paul Valery cuando afirmaba que ante las reglas de juego no cabe ningún escepticismo, «porque el juego se desarrolla bajo convenciones de lugar, tiempo y espacio y, a su vez, los jugadores tienen asimilado su papel y lugar en el mismo». Es decir, la conciencia de que constituye un paréntesis en la vida ordinaria. De modo que el juego ejerce un papel fundamental en el proceso civilizador.

Baltasar Castiglione, en ‘El Cortesano’ (1528), afirmaba que la caza y la montería eran, sin duda, pasatiempos de personas de calidad, pero que además tenían unas cualidades formativas de enorme influencia en el proceso civilizador y un engranaje fundamental sobre ser caballero y lo que ello significaba. Lógicamente no era siempre igual, sino por las cualidades formativas que comportaba. En la Edad Media el ejercicio de la caza pertenecía a la educación del caballero. La literatura venatoria del momento histórico debía ejecutarse conforme a la virtud inherente a la nobleza, como puede apreciarse en la obra de Raimundo Llull ‘Libro del Orden de Caballería’ (1281). No cabe duda que la literatura venatoria singularizó la naturaleza caballeresca de la caza y así las consideraciones técnicas debían realizarse mediante un comportamiento que se codificaba por costumbres y tradiciones. Para su conservación y para comprenderlo y ejecutarlo; ello dotó de contenido al ars venatoria hasta configurarla como una ciencia compleja, cuyas particularidades no eran, porque no podían serlo, del dominio común. Alfonso X El Sabio, en las ‘Siete Partidas’, y su sobrino, el infante don Juan Manuel, lo elogiaban en el prólogo del ‘Libro de la caza’ y Alfonso X de Castilla en su ‘Libro de la Montería’.

 

 

Castilla no fue reino aislado, sino que se entendió en la Europa Occidental durante toda la Modernidad hasta nuestros días, en el cuadrilátero formado por Inglaterra, Borgoña, Francia y España. En ambos lados del Canal de La Mancha los métodos venatorios cobraban una fisionomía casi sacramental, cuyo propósito no era la diversión, sino el decoro. El ciervo, animal de naturaleza cristológica, era el más noble enemigo de la serpiente y su caza llegó a considerarse lo más alto y sublime, el ejercicio más excelente y el receptáculo de todos los valores del arte de la caza. Una minuciosa codificación estableció todos los límites sobre la manera más adecuada de cobrar un ejemplar. Una cacería satisfactoria giraba sobre tres factores: una buena organización de las jaurías de perros; la coordinación entre los cazadores, sobre todo en los espacios que corresponden a cada cual; por último, el correcto reparto y despiece de las piezas cobradas.

El ojeo, la batida, la persecución y la guía de perros debía desarrollarse como un mecanismo bien ensamblado, donde cada quien debía cumplir su función. Gonzalo Argote de Molina fue el autor del ‘Discurso sobre el libro de la montería de Alfonso XI’, uno de los más importantes libros escritos en España en el siglo XVI. Añadió Argote de Molina un apéndice con unas ilustraciones sobre los usos de los ciervos y sus maneras y costumbres, distinción entre machos y hembras y otros. En suma, se fueron añadiendo usos, costumbres y formas de caza según otros Estados europeos.

Siempre, hay que decir, se tuvo en cuenta por encima del juego, la expresión de magnificencia, la representación del honor y la subordinación de la diversión y el ejercicio a los valores formativos de la caza como deporte noble, e incluso necesario, para los hombres.

 

* Publicado en La Razón (13/11/2017)

El joven cazador segoviano Víctor Pérez se ha proclamado este sábado campeón de Caza Menor con Perro de Castilla y León en la prueba celebrada en Ávila, según informa en nota de prensa la Federación de Caza de Castilla y León. Pérez, que así ha desbancando del título al también segoviano David Sanz, se hizo con la primera posición al abatir una perdiz y dos conejos (1.250 puntos).

El campeón, Víctor Pérez

En segunda posición se clasificó el salmantino Eloy Cascón -con dos perdices y 1.110 puntos– y tercero fue el leonés José Carlos Bravo, también con dos perdices y la misma puntuación. El burgalés Roberto Porras quedó undécimo. Los tres primeros clasificados representarán a Castilla y León en la Semifinal de Caza Menor con Perro, que se celebra los días 24 y 25 de noviembre, en la Fregeneda (Salamanca).

La final del Campeonato de España  se celebrará los días 8 y 9 de diciembre en Valle de la Serena (Badajoz).

Subcampeón, el salmantino Eloy Cascón

El sábado se cumplieron las expectativas previstas por la organización,  ya que fueron pocas las capturas en un año muy malo de cría de perdiz: un total de 14 patirrojas entre los 20 participantes. Las mismas que en la pasada edición.

 

La primera competidora

Por primera vez compitió en una fase autonómica, con el resto de participantes, la mujer representante de Zamora, Alicia Pérez, que realizó un gran esfuerzo hasta el final en el durísimo cazadero de sierra; no logrando obtener ninguna captura.

“El día fue espléndido para la práctica deportiva de la caza, desarrollándose la competición sin ningún incidente destacable y con una excelente organización a cargo de la Delegación Provincial de Ávila y el director de la competición, Claudio Sánchez”, aseguran desde la Federación.

El tercero fue el leonés José Carlos Bravo

A partir de las 12:30 horas empezaron a entrar en el control los primeros participantes, con escasas o nulas capturas. Siete cazadores no obtuvieron puntuación.

El resto de participantes que cazaron al menos una perdiz fueron por este orden:

  • 1.- Víctor Pérez (Segovia)
  • 2.- Eloy Cascón (Salamanca)
  • 3.- José Carlos Bravo (León)
  • 4.- Óscar Arévalo (Avila)
  • 5.- Enrique Moyano (Valladolid)
  • 6.- Lucas Arribas (Zamora)
  • 7.- Fernando Pérez (Zamora)
  •  8.- Marcelino Acebes (León)
  •  9.- José Antonio Fresco (Soria)
  • 10.- David Sanz (Segovia)
  • 11.- Roberto Porras (Burgos)

Con una codorniz se clasificó en duodécima posición el representante de Salamanca, Lorenzo Álvarez. El resto, sin capturas.

 

La apertura de la veda general de caza de este próximo domingo, 22 de octubre, contará con las 155 perdices con las que habremos repoblado los terrenos del coto. Solo se podrán cazar los dos domingos que restan de octubre. Después estará cerrada la veda de la perdiz en el acotado del Valle de Mena.

Las zonas repobladas son:

  1. Santecilla- El Berrón
  2. Menamayor- Llano- Santa Cruz
  3. La Presilla – Menamayor
  4. Santa Olaja- Fuente Riego
  5. Cilieza – Medianas
  6. Ribota – Partearroyo – Nava
  7. Viérgol – Río
  8. Arceo – Irús
  9. Arceo – Campillo

Los días hábiles de caza para la media veda correspondientes a la provincia de Burgos, para la temporada que comienza el próximo martes, son: 15, 17, 19, 20, 22, 24, 26, 27, 29 y 31 de agosto y 2, 3, 5, 7, 9, 10, 12, 14, 16 y 17 de septiembre de 2017. En total, 20 días.

La normativa autonómica de caza puede consultarse en este enlace.

¡Buena suerte para todos!